Quién Soy?

BIOGRAFÍA

Nuestro pintor nació en Guayaquil en 1965 y, estamos seguros, el ambiente en que creció estuvo integrado por el mobiliario de los talleres de arte: caballetes, tubos de óleo y acrílico, telas templadas y preparadas en bastidores y, sobre todo, mucha luz penetrando por amplios ventanales.

Portilla es un pintor muy prolífico, esto lo pueden rápidamente intuir quienes visiten su página web, en que ordenadamente presenta los variados temas de su repertorio artístico. Y es este mundo de imágenes y color lo que caracteriza su trabajo en el que ha sabido imprimir un estilo propio y claramente discernible.

Las imágenes creadas por Xavier Portilla son muy claras, casi se podría decir que elementales. Los peces, las flores, incluso las formas precolombinas, están claramente concebidas dentro de un patrón tipificante que les da ese sello de propiedad de autor.

Pero el trabajo del pintor no se limita a las formas, tiene necesariamente que ver con el color. En ello podemos entender aún mejor la individualidad de Xavier Portilla, que utiliza una amplia gama cromática, pero ésta se encuentra definida en una tonalidad muy propia, un tono arenisco, casi de tiza, que se aprecia especialmente en las variaciones y mesclas del azul y verde.

Los temas de su producción tienen connotaciones marinas en su extraordinaria variación de formas de los peces, las estrellas. Las flores tienen también un puesto preeminente en este repertorio, en realidad como en el arte universal; así también las hojas, como elementos sueltos en el viento. Portilla tiene una predilección por la imagen de la calesita, que nosotros conocemos por su nombre francés de carrousel. En estas obras, en que Portilla incluye personajes, considero que el pintor realiza su mejor aporte, ya que estos cuadros son amenos, poseen el encanto lúdico de una tarde de solaz, y en ellos el colorido se destaca en detalles variopintos que le confieren un encanto casi pueril.

Otros temas trabajados por Xavier Portilla son los paisajes y los signos precolombinos que, en mi opinión, representan un aspecto menor de su producción.

En un país como el Ecuador con tan amplia tradición pictórica que permite incluso distinguir regiones y periodos cortos en estilos, la pintura de Xavier Portilla es un testimonio de lo que el tesón y el conocimiento del oficio del arte permiten la presencia de

tan variados cultivadores que siguen produciendo con amor y personalidad en nuestro cambiante siglo XXI.